Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

jueves, 19 de febrero de 2015

¡Holaaa! Publico capi 62 y...  aquí las primeras preguntas que he recibido para los Craig. Para que lograran contestarme tuve que seguirlos por distintos lugares.

En el caso de las preguntas de Mela, Charles estaba en la biblioteca persiguiendo a la dueña de la tela de araña, Sebastien estaba en la sala tomando un coñac, Grigorii en la comisaría, Lenya estaba tirado en el césped del jardín, Clelia estaba en la reserva, Marin leía en la biblioteca, y Bianca en la morgue... (Odié ir a la morgue.)

Las preguntas y sus respuestas serán publicadas con el permiso de ustedes en el segundo libro de Los Craig, en un anexo. Quien no esté de acuerdo me lo dice y sólo quedará su nombre en el blog.

Mela.

Lourdes: Sebastien, tengo tres preguntas para ti de parte de Mela.
Sebastien: Adelante, ¿quieres un coñac?
Lourdes: No, gracias. ¿Crees que algún día convertirás a Bianca en vampiresa?
¿Eres consciente de que Bianca envejecerá y tú no?
¿Eres consciente de que Bianca es mortal?
Sebastien:  Mmm… Falta mucho para eso. No está dentro de mis prioridades. Creo que ella es una mujer muy joven y tengo tiempo para saber si no fallaré al convertirla. Me gustaría conocer más sobre las conversiones de humanos. Lo he hecho una sola vez y… -cerró los ojos tratando de recordar- Sí… Lo pasé muy mal. Imagino que si se trata de Bianca sería una tortura. No me perdonaría fallar. Pero sí… Soy consciente de que es mortal y que envejecerá pero por ahora no es un problema que me quite el sueño. Sobre todo porque ya no peleamos por ese tema –rio.

Para Bianca.

Lourdes:¿Quién te gustaría que te convirtiera en vampiresa?

Bianca: De primeras y sin pensarlo te diría que Sebastien. Pero a como vamos creo que me conformo con cualquiera de los Craig –rio.
Lourdes: ¿Lo dices porque crees que no te convertirá?
Bianca: Yo creo que no lo hará,salvo que esté en peligro de muerte… Pero me encantaría que fuera él. Lo que ocurre que también pienso como sufriría si algo sale mal… No quisiera que él viviera con un cargo de conciencia. No sé si lo resistiría. De todas formas aún tengo tiempo. En cuanto me vea una arruga saltaré sobre él con una herida cortante.
Lourdes: Ya lo has hecho.
Bianca: Sí, es verdad. Pero los Craig lo detuvieron. Tendría que estar sola con él, ¿cierto?
Lourdes: Creo que sí.
Bianca: Veremos. Soy impulsiva.
Lourdes: No nos hemos dado cuenta –sonreí-. Ahora la segunda pregunta para ti de Mela.
¿Qué harías si hubiese un enfrentamiento entre Sebastien y Bernardo?
Bianca: Imposible. Son los dos muy inteligentes y razonables.
Lourdes: En un hipotético caso.
Bianca: ¡Es horrible! No quiero hacerme la idea. Mi mejor amigo y el hombre que amo. ¡Nooo! –rio.
Se mantuvo pensativa unos instantes. Después contestó sonriente.
Si el enfrentamiento no me incumbe, ¡que se arreglen los dos! No me pondría de parte de alguno de los dos. Ellos saben lo que los amo cada cual con un amor diferente pero igual de intenso. También pienso que ellos no me pondrían en ese brete… Ehm… ¿Tú te referías a una pelea de lobos y vampiros?
Lourdes: Podría ser.
Bianca: Pues, ningún vampiro tocaría a Bernardo, aunque yo muriera evitándolo. El resto de los lobos –encogió los hombros y rio-, yo ya soy Craig.
Lourdes: Sabina es una loba. ¿No la aprecias?
Bianca: Sí, claro que sí. Es la madre de Douglas. Pero me dijiste que eran lobos contra vampiros.
Lourdes: ¿Entonces?
Bianca: Soy una Craig –rio.

Para Grigorii.

Lourdes: Si llegaras a saber que Scarlet mató a Samanta, ¿qué harías?
Grogorii: Jajajajaja, ¡es ridículo! Scarlet es una mujer etérea, dulce… No, nunca sería una asesina.
Lourdes: Bueeenooo, en el hipotético caso.
Grigorii: ¿Scarlet asesina? No, es que yo no me hubiera enamorado de una asesina… Okay, en el hipotético caso… La metería presa. Ha asesinado a una persona.
Lourdes: ¿No escucharías sus razones?
Grigorii: ¿Qué razones puede tener un asesino si no es defensa propia?
Lourdes: No sé… ¿La escucharías?
Grigorii: Jajajaja, yaaa Lourdes. Dile a Mikaela que tiene mucha imaginación.
Lourdes: Okay, se lo diré… ¿Pero la meterías presa?
Grigorii: Sí… Pero ella no sería capaz de matar a alguien de la forma que murió Samanta.
Lourdes: Vale…

Para Clelia.

Lourdes: ¿Sigues enamorada de Douglas?
Clelia: Ssssh por favor. No quisiera que me escuche Hans.
Lourdes: Hans no está aquí. ¿Te repito la pregunta?
Clalia: No es necesario–suspiró profundo-. Douglas es… Un tesoro. Es bellísimo y muy bueno. Estoy enamorada de él… Pero no tenemos futuro.
Lourdes: ¿Eso por qué?
Clelia: Es un vampiro después de todo. Yo envejezco, él no, y si me convierte, ¿en qué quedaría yo? En un engendro de la naturaleza. Madre vampiresa, padre lobo, y encima convertida por un vampiro que a su vez tiene mezcla en su sangre… No, no tenemos futuro. Prefiero conformarme con un lobo a mi lado.
Lourdes: ¿No tendrías que decirle la verdad a Douglas?
Clelia: Le rompería el corazón.
Lourdes: Creo que ya lo estás haciendo.
Clelia: Es joven, se olvidará de mí.
Lourdes: Eso espero.
Clelia: Creo que las fans de los Craig no me entienden.
Lourdes: Yo tampoco.

Para Lenya.

Lourdes: ¿Serás tú quien convierta a Liz en vampiresa?
Lenya: ¿Puedo fumar?
Lourdes: Sí…
Encendió el cigarrillo y aspiró lento el humo. Me miró arqueando la ceja.
Lenya: ¿Qué quiere saber Mikaela de “la rubita”?
Lourdes: Si convertirás a Liz en vampiresa.
Rio.
Lenya: Eso lo sabes tú.
Lourdes: Cierto, pero queremos saber si la convertirías si está dentro de tus posibilidades elegir.
Lenya: ¿Tú crees que alguien que no sea yo rozará los sucios colmillos en su piel? Ese vampiro no verá una noche nueva. Nadie toca a Liz. “La rubita” es mía.
Lourdes: Vale.
Lenya: La convertiré yo, ¿verdad?
Lourdes: Yo no he dicho que será vampiresa.
Lenya: ¿Cómo qué no? ¿Y qué quieres que haga todo el resto de mi eterna vida si ella envejece y muere? ¡Juro que quemaré todas las editoriales que te hayan contratado!
Lourdes: No te pongas agresivo. No me gusta que me presionen. Y soy bastante rebelde así que no me provoques o la convertirán en loba.
Me miró furioso, después suavizó el gesto.
Lenya: ¿La convertiré yo? –dijo en tono de súplica.
Lourdes: No contestaré esa pregunta. De todos modos ya le has respondido a Mikaela.
Lenya: Joder contigo, Lourdes.

Para Marin.

Lourdes: ¿Cómo reaccionaste cuando supiste que los Craig eran vampiros?
Marin: Lo primero que creí es que estaban jugándome una broma. Pero Liz me miraba seria como cuando me dijo que mi madre no regresaría… Sí le creí… Y pensé… Clarooo por eso no los he visto comer ni caminar bajo el sol. Bianca me dijo que usan una pomada… un bloqueador solar… Ah y pensé, ¡mi hermana no estaba delirando! Ella siempre creyó en vampiros y lobos…. Más en vampiros… Creo que le gustan más.
Lourdes: ¿Tú creías?
Marin: Yo pensaba que en el mundo podría haber una posibilidad de seres distintos… No como mi hermana que los visualizaba a través de sus novelas preferidas.
Lourdes: Entonces, ¿fue un shock para ti?
Marin: Pienso que aún no bajo de la estratósfera, jajajaja. Lo creo, pero es algo como difuso. Supongo que si los viera actuar como vampiros reales... Los Craig no lo parecen. Llevan vida normal.
Lourdes: Tienen mucha fuerza entre otras cosas.
Le brillaron los ojos.
Lourdes: ¿Estás pensando en Douglas?
Marin: Siii, es fuerte. Tiene músculos y una sonrisa que derrite.
Sonreí.
Lourdes: Okay, antes de irnos de tema, ¿qué le digo a Mikaela?
Marin: ¿Sobre cómo reaccioné?
Lourdes: Quiere detalles.
Marin: Estábamos en el pub… Liz me lo dijo y Bianca dijo, “tu hermana dice la verdad”. Pues no les creí y después tuve un poquito de miedo. Me dije… ¡Pero nos morderán! Sin embargo Bianca y Liz me explicaron que no corríamos peligro. Scarlet me miró y sonrió… Me mostró los colmillos pero como vino el camarero tuvo que esconderlos –rio-. No… No sentí rechazo. No por los vampiros. Ellos no mataron a mi hermana…
Lourdes: Okay, entendí.

Para Charles.

Lourdes: Hola Charles, un gusto verte.
Charles: Lo mismo digo, querida.
Lourdes: Necesito hacerte la pregunta de Mikaela.
Charles: Adelante.
Lourdes: ¿Te darás una nueva oportunidad en el amor con Margaret?
Charles: Vaya, nuestras fans van al grano.
Sonreí.
Lourdes: ¿Qué dices al respecto?
Charles: Pues… No me gusta planear el futuro. Me dejo llevar por la vida como si fuera una balsa… Margaret es una mujer hermosa, sí… Sin embargo, no estoy seguro de estar enamorado de ella como para arriesgarme.
Lourdes: ¿Será por qué comparas el amor por la madre de tu hija y no es igual?
Charles: Tal vez…
Lourdes: ¿Entonces?
Charles: Creo que me arriesgaría si supiera que siento amor por ella. No sabría decirte.
Lourdes: Si Margaret se fuera de la mansión, ¿la extrañarías?
Charles: Sí… También extrañaría a Anthony. No sé si me explico.
Lourdes: Entiendo que no te ha conquistado aún.
Charles: Quizás nunca me conquiste.
Lourdes: Debes hacerte la idea de no verla más. ¿Eso te asustaría? Así te darás cuenta.
Charles: Respetaría la decisión de ella.
Lourdes: ¿Respetarías la voluntad de ella?
Charles: Sí, eso dije.
Lourdes: Las fans quieren verte enamorado y feliz.
Charles: ¡Qué lindas son! –sonrió.
Lourdes: Okay, tendrán que esperar. Nos vemos, Charles.
Charles: Un momento, querida… ¿Por qué has dicho lo de Margaret?
Lourdes: ¿Qué he dicho?
Charles: Eso de que si se fuera de la mansión, la extrañaría.
Lourdes: ¿Qué hay con ello?
Charles: ¿Qué planeas para Margaret?
Lourdes: No te preocupes. Si se va de la mansión te quedará Anthony.
Me miró serio.
Charles: ¿Es una broma?
Reí.
Lourdes: Me ha gustado tu cara de terror.
Charles: ¿Y qué has conseguido con asustarme, proyecto de astuta?
Lourdes: Contestar la pregunta de Mikaela. Gracias Charles.
Sonrió de costado.
Charles: ¿No quieres ser una Craig?
Lourdes: No gracias.

¡Muchas gracias Mela!

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Capítulo 62
Sin rostro.

(Perspectiva de Lenya)

Después de regresar con Scarlet de las cumbres y hacer catarsis la acompañé para despedirse de su madre frente a la tumba, bajo los pinos.

Seis especies frondosas y altas habían crecido en forma de semicírculo en un lejano rincón del parque. Parecía como si la naturaleza hubiera levantado una especie de bóveda natural para nuestros seres queridos que ya no estaban con nosotros.

Desconocía si la razón era el día nublado, pero hasta los pájaros enmudecieron mientras estuvimos allí. El aire no propagaba ni siquiera el sonido del movimiento de las hojas nuevas. Todo era quietud y silencio. Sólo alguna que otra corriente de un viento débil y espaciado traía el olor a lluvia de algún lugar cercano.

Cuando me quedé solo, permanecí un buen rato meditando sobre las horrendas muertes de nuestras respectivas madres. Me consideraba astuto e inteligente, sin embargo no podía llegar  a una coherente conclusión de los desenlaces.

Scarlet y yo no teníamos nada en común, ni siquiera un pasado… Ni mi padre biológico era el de ella, ni nuestras vidas se habían cruzado desde que nacimos. Sin embargo… No sabía el porqué, pero algo parecía pender de un hilo en común.

Mi madre no tenía enemigos, Lucila al parecer… tampoco. Mi madre había parido un hijo nunca reconocido por el hombre que amó. Lucila amó un hombre que reconoció como hija al fruto de otro vampiro…

Las primeras gotas cayeron en mi cara. Levanté la vista al cielo y las nubes se habían fundido en un color gris oscuro uniforme. Iba a llover todo el día…

Un macho común… Eso tenían las dos. Mi madre y Lucila… Un vampiro llamado Adrien Craig… Él estaba muerto y aunque viviera no lo creía capaz de semejante aberración… Adrien Craig… ¿Qué clase de enemigos tenía?

De un salto me incorporé y traté de materializarme en mi habitación… Imposible. El viaje  a las cumbres y la debilidad por reencontrarme con los recuerdos me lo impedían. Estaba agotado.

Opté por trasladarme de modo convencional y caminé apresurado atravesando el parque hacia la mansión, dejando atrás dos tumbas silenciosas.

Al entrar a mi habitación tomé del cajón de la mesa de luz el diario de mi madre. Tendría que haber un dato que no había sido capaz de ver entre líneas. Algo que me llevara a acercarme al asesino sin rostro.

Ya no tenía dudas que el alfa de los lobos no había asesinado a mi madre. Lamentaba haber obrado bajo la furia e inexperiencia. Ya nada podría cambiar mis hechos. Aunque los lobos jamás me caerían bien por nada del mundo, la injusticia me sobraba en mi corazón y a decir verdad me molestaba en la conciencia. A nadie le gusta saber que se equivocó y que hubo consecuencias y daños… A nadie. Y después de todo por más poder heredado de mi padre, yo era sólo un vampiro herido. Sólo uno más…
Me recosté en la cama y hojee despacio el diario… Hoja por hoja… Leyendo por encima algún nombre que me llevara a resolver el acertijo. Quizás no llegaría a nada, quizás…

Al cabo de dos horas, Rodion golpeó mi habitación. Lo hice pasar y comenzó a contarme lo bien que había pasado con Sara. Quise alegrarme, lo juro… Pero un nombre detuvo el recorrido de mi vista  por los párrafos…

Me senté en la cama y Rodion enmudeció.

-¿Estás bien?

Lo miré y mis ojos volvieron a la hoja impar del diario…

-Rodion… Tú lo has conocido… Háblame de él…
-¿De quién hablas, Lenya?
-De Agravar. Dime… ¿Qué ocurrió con Agravar?

Miró al suelo como haciendo memoria. Después negó con la cabeza.

-Lo he visto pocas veces… Era el padre de Scarlet. Quería conquistar a tu madre a toda costa. 

Quitarle Adrien el amor que le profesaba ella… No recuerdo mucho…

-Rodion… ¿Qué ocurrió con él?
-Una noche desapareció y no volvimos a verlo.

(Perspectiva de Grigorii)

El Vikingo y yo llegamos a la cabaña poco después que el primer patrullero. Un vecino había denunciado gritos en la noche y ruidos extraños.

Joseph, un oficial encargado de vigilar la zona salió de la propiedad con el rostro descompuesto. Seguí al Vikingo bajo la lluvia hasta el portal.

-Estén preparados para lo que verán compañeros, homicidio múltiple –dijo Joseph. Y se alejó a un rincón del pequeño jardín para tomar aliento.
-¿Qué ocurrió? –preguntó el Vikingo.
-Véanlo ustedes.

Fui el primero en pasar al interior de la cabaña y adelantarme a mi compañero. No sabía si la curiosidad era buena consejera pero para mi profesión provocaba que no perdieras tiempo.

Otro oficial colocaba una cinta alrededor de la escalera que llevaba al parecer  a un altillo.

-¿Dónde están los cuerpos? –pregunté.

Un nuevo oficial bajaba la rústica y pequeña escalera.

-¡Vikingo! –saludó a mi compañero a mis espaldas- ¿Estás a cargo?
-¡Hola Ner! Sí. ¿Los cuerpos están arriba?
-Lo que queda Vikingo… ¿El es…?
-Grigorii Pretov. Es mi amigo, compañero de ronda. Es nuevo en la fuerza.
-Hola, lamento conocerte en esta situación. Pero somos policías.
-Lo sé. Encantado de conocerte –agregué.

Extendí la mano apenas llegó a planta baja. Ner la apretó amistoso.

-¿Cuántos son? –preguntó mi compañero.
-Son cuatro, Vikingo. Una mujer y tres niños. Aparentemente madre e hijos. No sabemos aún.
-¿Niños? –pronuncié.
-Sí niños. Uno tendría diez años y gemelos de tres.

Mi corazón pareció detenerse. Estaba acostumbrado a ver todo tipo de aberraciones y cuadros sangrientos pero por un momento creí que subir y contemplar la escena del crimen no iba a poder soportarlo.

-¿Quieres esperar afuera, Grigorii?

Parecía mentira que en tan poco tiempo junto al Vikingo y pudiera leer mi alma mejor que mi madre.
-No, estoy aquí con la misma misión que tú… Vamos, tomemos nota.

Cuando las ambulancias llegaron yo aún estaba de pie en el portal de la cabaña. Habíamos tomado nota de cuanto habíamos visto… Y era decir mucho.

Desconocía como había mantenido mis piernas firmes mientras paseaba entre los cadáveres. Nunca había visto algo así. Sí… En una película de “Viernes 13.” Pero Jason Voorhees no existía. Las almas no volvían por venganza a matar sin compasión.

¿Quién mierda había hecho esto? ¿Qué armas había usado?

La imagen de las vísceras desparramadas por las paredes del altillo revolvió mi estómago y me aparté para devolver hasta lo que había comido en dos días. Sus carnes habían sido abiertas con objetos muy punzantes… No… Parecían garras.

Las ambulancias se alejaron con los cuerpos para ser llevados a la morgue judicial.

Me acerqué al Vikingo que lucía un semblante no mejor que el mío.

-No tengo palabras Grigorii, de verdad no tengo que decir.
-Yo tampoco –murmuré subiendo al patrullero.

Al retomar la ruta hacia la comisaría nos mantuvimos en pétreo silencio. No tenía palabras, calificativos, o lo que fuera para definir a la bestia.

Casi al llegar a nuestro lugar de trabajo le pedí al Vikingo que continuara solo. Me bajaría en el hospital y hablaría con el forense.

-Grigorii, aún no habrán terminado las autopsias –protestó-. No te dejarán entrar.

Bajé del coche y me acodé en la ventanilla semi abierta del piloto.

-Esperaré. Tú reza para que el forense no sea McCarthy.
-¿La doctora conocida de mi hermana? ¿Eso por qué?
-Porque me odia.
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Me quedé de pie frente a las puertas de acero de vaivén de la morgue. Calculo habré soportado una hora y media sin tratar de molestar. Mucho para mí que ansiaba llegar a la verdad y poder atrapar a ese hijo de puta.

Empujé las puertas y entré…

La primera oficina pequeña daba paso a un especie de ambiente con armarios y cajoneras, una pileta cromada de dos bachas, y un bote profundo de basura que contenía guantes de látex y tapabocas desechados.

Una luz potente venía de la otra puerta que daba al fondo.

Caminé en silencio y me asomé.

Era el laboratorio…

Al mismo tiempo que la vi subsumida en su tarea, saludé tímidamente.

-Doctora McCarthy… Buenas tardes.

Levantó la vista y sus ojos vidriosos enfurecieron.

-¡Usted!

Me acerqué despacio mientras trataba de explicarle que venía en son de paz.

-¡Lárguese Pretov! Llamaré a seguridad.
-Por favor… Permítame acompañarla en la autopsia.

Me detuve inmóvil esperando su aprobación.

Sí, a veces era muy iluso.

-Pretov, déjeme trabajar tranquila.
-Escuche…

Quitó sus guantes y tapaboca y los tiró al suelo avanzando hacia mí.

-¡Lárguese Pretov!
-Escúcheme, por favor. Yo he estado en la escena del crimen, puedo ayudar.
-Pretov, ¿por qué no hizo la carrera de forense? ¿No le dio la cabeza?

Rodee mis ojos.

-Doctora, estamos de la misma vereda, ¿o no?

Me miró con rabia.

-Acaso piensa que ocultaré al asesino. Fue lo que dijo esa noche cuando iba a mi casa.
-Lo siento… Siento de verdad haberla acusado… Por favor… Deme una oportunidad y permítame ayudar en lo que pueda.
-Oficial, usted es policía y es su deber llegar al asesino. Mi deber es practicar la autopsia sin tener merodeando personas ajenas que puedan alterar las pruebas. Cuando esté listo mi dictamen se lo daré. Espere tras las puertas.

Rápidamente me dirigí a los armarios abriendo una a una las puertas, conseguí una bata y me vestí con ella. Abrí los cajones y hurgué desesperado por un par de guantes.

Me observó anonadada y se cruzó de brazos.

-¡Está loco si cree que lo dejaré permanecer aquí!

Mi respiración se entrecortó y apoyé los puños en uno de los armarios de lata.

-Doctora… Eran niños… Eran niños y…

Estallé en llanto quizás acumulado por tanta presión.

Hubo silencio mientras yo enjugaba mis lágrimas, avergonzado. Después… sentí un cajón abrir y cerrarse.

-Tome –extendió un par de guantes y sus ojos azules se clavaron en los míos.

El gesto de compasión la hacía más bella. Era una hermosa mujer.

-Acompáñeme, pero no toque nada.
-Gracias.

Debía cumplir mi promesa y durante las dos horas que siguieron me mantuve a una distancia prudencial. Pude conocer otro matiz de esa doctora arrogante y despectiva que me había enfrentado tiempo atrás. Podría jurar que la profesión no la había endurecido y muchas veces tuvo que tomar un descanso para retomar la tarea.

Bajé el tapabocas y susurré.

-Doctora… No es un arma blanca lo que usó el asesino.

Sus ojos se dirigieron a mí y arqueó una ceja.

-No entiendo de armas. El especialista es usted.
-Son garras –murmuré.
-Nadie tiene garras. ¿Está pensando en Freddy Crueger?

Me mantuve en silencio unos instantes.

-Son garras –volví a repetir.
-Pueden ser ganchos –murmuró.

Sus ojos recorrieron el tórax abierto.

-Faltan vísceras –dijo casi sin voz.
-Lo sé.
-¡Maldito hijo de putaaa! –gritó fuera de sí –¡Maldito bestia!

Se retiró unos pasos de la mesa metálica y trastabilló. Quise ayudarla pensando que caería redonda pero me apartó con las manos.

-No… No… Descuide… Tengo… Tengo que hacer una llamada…

Me quedé quieto contemplando como se apartaba y tiraba de la bata para desprenderla. Le siguieron los guantes y el tapaboca y el blanco pantalón de tela fina.

Entró a la pequeña oficina y la seguí de cerca.

Tomó un móvil del bolsillo de sus jeans… Apenas salía de su boca una voz quedada y entrecortada, sin embargo claramente escuché…

-Hola, Charles… Necesito que vengas urgente a la morgue… Ven en el coche… No estoy sola.

………………………………………………………………………………………………..........

Me quedé aguardando al tal Charles sentado en la oficina de la morgue. McCarthy fue por dos cafés y se sentó frente a mí. Tomó un trago de café y acercó el teclado del ordenador. No sé si contestaba correos, navegaba por Google, o se entretenía con You Tube. Lo cierto que no me miró ni siquiera una vez.

Me recosté en el respaldo de la silla meditando sobre la visita que esperábamos. ¿Qué podría aportar al caso?

Al cabo de media hora la puerta de vaivén se escuchó.

-Bianca…
-¡Aquí Charles!

Miré hacia la puerta y un hombre mayor, corpulento, y canoso, nos observó sin moverse de su sitio.

McCarthy se puso de pie y la seguí.

-Charles, necesito que veas algo.
-Buenas tardes –saludó con un gesto de cabeza.
-Buenas tardes –contesté.

La doctora dirigió una mirada rápida a los dos.

-Él es el oficial Pretov. Está practicando para forense –dijo sarcástica.
-OH… ¡Qué bien!

McCarthy se abrió paso entre los dos y avanzó hasta los armarios.

-Por favor, vístanse para acercarse al cadáver.

Una vez que estuvimos listos, la doctora encendió una luz fluorescente. Era más potente que la anterior.

-Charles… Míralo…

El hombre se acercó lentamente y apoyó una de sus manos en la mesa de operaciones. Se aferró a la manija y sus ojos recorrieron el cuerpo desgarrado del niño.

Después de varios segundos, interminables para mí, la miró fijo y se mantuvo serio y diría que hasta preocupado.

-Son tres niños y una mujer. Vivían alejados del pueblo. Entre la reserva y la mansión –explicó la doctora.
-¿Cuando fue? –preguntó en un murmullo.
-Anoche –respondió ella.
-Disculpen –interrumpí-. ¿Hay algo que tenga que saber?

Los dos me miraron.

-¿Qué sospecha oficial, Pretov? –preguntó él.
-Yo… Creo que es una bestia. Que no pudo hacerlo solo. Él… monstruo… debió tener ayuda… De lo contrario, tendría poderes sobrenaturales.

El hombre me observó con parsimonia. Como si estudiara cada gesto y palabra que salía de mi boca.

-Habrá que tener cuidado oficial Pretov. Ese “monstruo”, sospecho volverá a atacar.
-Estaré listo para atraparlo –aseguré.

Sonrió.

-Me gusta. Tiene una gran confianza en sí mismo. ¡Bien! Es un buen comienzo, aunque sepa que no será suficiente.






5 comentarios:

  1. Hola amiga,

    En primer lugar las preguntas para nuestros chicos son fantásticas, y desde luego que las respuestas también, muy propio de cada uno, leerlas fue como charlar con ellos, gracias. Y respecto al capítulo, muy fuerte en lo que a emociones se refiere, cada vez me gusta más Gregorii, me parece un personaje fantástico y me gusta mucho verlo interactuar con nuestros conocidos, creo que se llevará genial con Charles.

    Gracias por compartir tu historia, amiga.

    Besos.

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  2. Hola Lou... Fue un placer hacer preguntas a los personajes de tu novela, y me lo he pasado francamente bien leyendo sus respuestas... y tú has ayudado bastante ;-)

    He encontrado muy interesante que Agravar, el padre de Scarlet, quisiera conquistar a la madre de Lenya... no sé, creo que Lenya acabará descubriendo algo
    Me ha parecido una barbaridad la matanza de esa mujer y sus tres hijos... por los datos, temo que hayan sido lobos
    Me gusta Grigorii y creo que a Bianca le acabará gustando
    Y me ha parecido muy bien que Rodion disfrutara con Sara
    Felicidades por otro genial capítulo
    Besos

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  3. Mmm ese Agravar tendra q ver en algo en las muertes de la madre de Scarlet o de Lenya mmmm uno nunca sabe....
    y esa muerte vaya q horrible y una barbaridad pobres niños y su madre, sera un lobo xq son con garras lo q hizo eso y Charles parece q sabe algo sobre eso Grigori no es nada tonto ya sabe de algo, oh tambien q bueno de Rodion disfrutara de su salida con Sara, gracias x el capitulo!!!

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  4. Me encantaron las preguntas y veamos q ue pasa con Grigori que aunque no es mi Lenya me cae bien. Me gusto mucho que Rodion disfrute su salida con Sara. Te mando un beso

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  5. me agrada el misterio que encierran tus palabras, y me preocupa el móvil, pero sobre todo el personaje que efectuó eso,,no encaja en ninguno de los conocidos,,,saludos.-

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