Tema musical de Ojos de lobo: Déjame ser yo mismo.

jueves, 6 de noviembre de 2014

¡Holaaa! Por fin mis queridos lectores, la empresa de teléfono se dignó a componer la línea. Aquí estoy con la promesa que visitaré sus blogs que hace días no he podido disfrutar.
Como imaginarán no teniendo Internet me he dedicado a escribir en Word, así que tengo dos capítulos terminados. Sin embargo no quiero confundirlos si subo dos al mismo tiempo. Aquí les dejo el capi 34. Mañana subiré el 35. Les debo el Outtake de Sebastien y Bianca, a ver si termino estos días. Mil disculpas.

Las cosas para los Craig se complican un poco pero nada que no solucionen a través del tiempo, ustedes ya lo saben. Al final del capítulo se rebelará una de las grandes incógnitas. En cuanto al capítulo siguiente conocerán a una mujer muy especial, bella, capaz de tener la fuerza suficiente para vencer cualquier vicisitud que se interponga. Y no es morena, es rubia... He logrado engañar en la entrevista nada menos que a Lenya Craig.

Un beso enorme y gracias por la paciencia, nos veremos en cada uno de sus sitios maravillosos.

PD: Este mensaje va para mi querida lectora Laura. Siempre recorro los sitios de mis lectores. No tengo datos que sepa si llegaras a tener un blog o algo así y no quiero dejar de visitarte si es así. Quizás no tengas blog entonces no hay problema pero si lo tienes mi tesoro quisiera corresponderte debido a tantos comentarios maravillosos que me dejas siempre. Un besote grande. Lou


Capítulo 34
Rebelaciones.

(Perspectiva de Sebastien)

Entré en la mansión detrás de Scarlet. Para variar, con el ceño fruncido. Bianca salió de la cocina y entró en la sala. Se detuvo y miró a mi hermana con ansiedad. Scarlet que al principio tenía el gesto duro y antipático fue aflojando los músculos de la cara al contemplar a su humana aliada.

-¡Salvé todas las materias, Bianca!

Bianca rio y la abrazó.

-¡Lo sabía! –exclamó feliz. Después me miró a mí, interrogante.
-Me he portado bien –aseguré levantando las manos en señal de rendición.

Anoche no había sido lo que se diga una velada romántica. Bianca se mantuvo junto a Margaret tomando las últimas lecciones de los exámenes. Tenía muchas ganas de estar con mi mujer sobre todo después de nuestra breve separación, pero no podía inmiscuirme en esos momentos donde conseguir el título de Estudio Superior para la princesa Craig era tan esencial.

Bianca se acercó lentamente, sonriendo.

-Entonces, ¿has felicitado a tu hermana?
-Por supuesto. Y no la he regañado en nada. Bueno… En el viaje, sólo un poco.

Scarlet se dejó caer en el sofá y se quitó los zapatos de taco.

-¿Qué ocurrió? –preguntó Bianca.
-Pues, que no me deja ser policía.
¿Qué cosa? –preguntó Bianca e inmediatamente dio una carcajada.

Charles bajaba la escalera y al escuchar la charla también rio.

-Ay Sebastien, me gusta esta familia. Siempre tienes algo de que ocuparte.
-¿Ocuparme? –pregunté-. Preocuparme dirás. Dime que no es locura lo que se le ha ocurrido a mi hermana.
-Bueno, sí. Aunque pensándolo bien sería genial que ella se metiera entre ellos –dijo Charles al pie de la escalera.
-¡Ahora son dos locos! –protesté.
-Tres –dijo Bianca sentándose junto a Scarlet.
-¡Escuchen los tres! Entrar a la Fuerza de Seguridad no es una pavada. Es más, podría acabar lastimada. No sabe ni lo que es un arma. Y le agrego el hecho que tendríamos rondándonos a los oficiales.
-Sebastien, ya están rondándonos. Ron y Anthony han estado merodeando la mansión de Samanta. Hay movimiento policial. Alguien no se comió el cuento del suicidio.
-¿Y eso?
-Parece que hay un oficial que ha entrado a la casa, creen que pudo haber hablado con el marido. Mucho más no han podido averiguar.
-Que Scarlet esté entre ellos sería peligroso.
-No lo creo. Podría tener acceso a pruebas y datos. Podría saber cómo va la investigación y en su caso desaparecer las pruebas.
-No hay huellas Charles –contestó Bianca-, y yo misma redacté la autopsia como suicidio.
-Pues mi querida humana, algo no les ha cerrado.
-¡Diablos! –murmuró.
-Ah, Sebastien… Lenya ha estado muchas horas en el desván, por el clima… Ahora está descansando. La ola de frío intenta persistir. ¿Crees que en algún momento no nos castigará más?
-No lo sé. Si aquí en esta sala hay alguien que me podría contestar sobre el tema… Ese eres tú. ¿Qué hipótesis tienes en mente?
-No muchas. El planeta esta gastado, cansado de abusos humanos… Sin embargo… Eso determinaría un calentamiento global, afinamiento de la capa de ozono y… No… Esta ola de heladas continuas y mortales… Quizás azote la zona porque una energía superior las maneja. Alguien que quiere llegar a que entendamos algo… Alguien, que ya no está entre nosotros.
-¿Mi padre? –pregunté desconcertado.
-Quizás.
-¿Qué busca, Charles? Era tu mejor amigo. Debió darte una pista antes de morir.
-Soy inteligente, astuto, no adivino. Habrá que averiguarlo.
-Dime entonces porque Kirkenes no es la única zona afectada. Si fuera mi padre no afectaría la parte central del planeta, tampoco las abundantes lluvias del cono sur.
-Yo creo que si se provoca un cambio tan brusco en el clima es obvio que el resto del mundo lo sentirá, aunque sean lluvias o calor agobiante. No sé mucho sobre la ciencia pero el mundo no lo conforman tierras y mares sin conexión. Pienso que cualquier modificación de la tierra repercutirá en el resto de los países en mayor o menor medida. No puedes cambiar el clima en forma extrema sin que el resto permanezca intacto.
-Hablaré con Lenya sobre esto. Por supuesto, cuando descanse.

Me acerqué al sofá y pasé detrás de Bianca. Mis labios fueron a su oído y susurré.

-Voy a tomar un baño. ¿Te espero? Porque recuerda… Me debes una reconciliación.

(Outtake de Sebastien y Bianca)

(Perspectiva de Bianca)

Al otro día llegué al hospital y Olaf me estaba esperando en la puerta de la morgue. Caminé rápido hacia él temiendo que no serían buenas noticias.

-Director…
-Bianca…
-¿Qué ocurre?
-En mi oficina está ese tipo… El marido de la mujer que se ha tirado por la ventana.
-¿Qué quiere?
-Hablar contigo.

Traté de ser natural aunque el miedo corrió por mis venas.

-Bien, hablaré con él.
-Acompáñeme… ¡Bianca!
-¿Sí?
-Esta mañana muy temprano estuvo un oficial, un tal Pretov. ´´El quería ver el cuerpo de la señora. Por supuesto no lo permití. Dijo que traería una orden judicial y es más… La prohibición de que el cadáver se creme.
-¡Maldito Pretov o como se llame! –maldije.
-Bianca… ¿Están metidos los Craig en esto? –preguntó en tono bajo.

Me quedé en silencio.

-No importa, quédese tranquila. Haga lo posible por convencer al marido de cremar el cuerpo. ¿Usted me entiende?
-Sí…

Cuando entré en la oficina del director un hombre avanzado en edad y vestido con un costoso traje negro se levantó de la silla.

-Buenos días. Soy la doctora McCarthy, forense. Dijeron que me buscaba.

Él estrechó su mano firme y le hice seña que tomara asiento.

-Mi nombre es Boss. Yo soy…
-Sí sé quién es. Bien, usted dirá –dije sentándome frente al escritorio.
-Verá. Yo debería retirar el cuerpo para darle cristiana sepultura ya que no haré velatorio. Pero  he recibido la visita de un oficial… Y tengo mis dudas sobre el suicidio.
-¿Dudas? –pregunté fingiendo asombro.
-Es que… Yo estaba en el momento que ella… Bueno que ella decidió tirarse al vacío… No había nadie más que yo…
-Escuche señor Boss, la policía siempre debe investigar, es su trabajo. Pero si usted ha estado allí y no ha sido el asesino sabrá perfectamente que ha sido un suicidio. Por otra parte tengo mucha experiencia, no hay huellas en el cuerpo, ni marcas de violencia. Ella ha fallecido por el impacto.
-Sí eso es lo que pensé… Pero… Este oficial… Sembró mis dudas.
-Le diré algo. Cuando un cuerpo es investigado deberán abrirlo una y miles de veces. Las pruebas pasan de mano en mano, el cadáver va de un lado otro y…
-¡No no por favor no quiero eso para Samanta! ¿Cómo puedo evitarlo?

Tomé su mano sobre la mesa.

-Tranquilo. Hablaré con el director para poder conseguir la orden de retirar ya mismo el cuerpo. Lo mejor que puede hacer para evitar que exhumen el cadáver es cremarlo.
-¿Cremarlo?
-Sí. Salvo que haya una orden de prohibición.

Se mantuvo pensativo.

-Déjeme pensarlo.
-No hay problema, mi trabajo ya está hecho. Recuerde que una vez que el juez ordene la retención del cuerpo, el cuerpo de la señora ya no será suyo. Le pertenecerá al Estado bajo sospecha.
-No no… Eso no. Ella no lo hubiera deseado. Pasearla así… Era tan bella… Por favor… Hable con el director. Yo iré al cementerio para tramitar la cremación.
-Me parece lo más razonable señor Boss.

Se puso de pie y estrechó mi mano.

-Gracias. Estaré en dos horas de regreso para llevármela.

Apenas cerró la puerta tragué saliva.

-Dios… He vendido el alma al diablo.

(Perspectiva de Grigorii)

-¡Hansen por favor, escúcheme!
-¡Pretov usted se ha vuelto loco!

Salí con él del ascensor y traté de persuadirlo.

-¡Hay marcas en el cuello Hansen!
-No vuelva a recordarme que ha violado la prohibición. No sólo se ha ido a la mansión de la susodicha para hablar con el marido a horas de la madrugada sino que además se ha metido en la morgue sin permiso.
-Escuche… Sólo le pido que ordene otra autopsia por otro profesional.
-¡Qué no Pretov! Ese tipo rico me hará pedazos cuando vea que estamos jodiendo con el cadáver de su mujer. ¿O tiene prueba fehaciente que es el asesino?
-No señor. No sospecho de él.
-¿Entonces? ¿Lo soñó?

Hice una mueca de decepción mientras entrábamos a su oficina.

-Hansen. Créame. Esa mujer no se suicidó.
-Pretov… La forense es una doctora de amplia experiencia que no tiene conexión con la familia. Es decir no tiene porque ocultar algo. Usted me dice que el marido no ha sido. ¿No entiende que esa gente rica está loca? Estoy seguro que no le dieron un capricho y se tiró por la ventana.
-Por el tragaluz Hansen. ¡Un tragaluz! No una ventana.

Hansen me miró fijo.

-¿De qué habla?
-Estuve en la mansión. Ella no se tiró por alguna de las decenas de ventanas o balcones. Ella eligió un incómodo tragaluz. ¡Por favor Hansen!

El comisario tomó asiento lentamente.

-¿Está seguro?
-Además las marcas en el cuello. Lo vi con mis propios ojos cuando me metí en la morgue.
-¿Y si era otro cadáver y se confundió?
-Hansen, revisé los siete cuerpos del depósito. Seis eran hombres, ella era la única mujer.
-¡Ay Dios mío! ¿Cómo pudo meterse y violar la restricción? Usted está loco Pretov. Perderé mi puesto por su grandísima culpa.
-Por favor…
-¿Qué quiere que acuse a la forense de mal desempeño? ¿Qué busca Pretov? ¡Dígamelo!
-Justicia.

El comisario enterró la cabeza en sus manos.

-Hansen, pida la orden al juez para evitar que toquen el cuerpo.
-Dios…
-Hansen… Sé lo que digo.
-¡Okay! ¡Okay! Pero escuche bien lo que le digo. Si esa mujer se suicidó y usted tiene delirios psicóticos, le garantizo que en su vida volverá a encontrar trabajo. Ni aquí, ni en Rusia, ni en la China. ¡Entendió!
-Sí Hansen. No se arrepentirá.
……………………………………………………………………………………………
Bajé de la moto y me llevé por delante cuanta gente caminaba por la acera. Subí los escalones del hospital y avancé hacia Mesa de Entradas. Pedí por el director, un tal Olaf Arve, pero ya se había retirado. Era lógico, la demora de los trámites nos había llevado más de cinco horas.

Era mitad de la tarde y yo no había probado bocado. De todos modos lo que más me importaba era Anne que abría estado sola muchas horas. Sin embargo si conseguía probar mi teoría y el cambio de carátula, Anne viviría dignamente, no en la pocilga que compartíamos. Yo tendría un trabajo fijo y un buen sueldo.
En ese instante el cual le solicitaba a la señorita poder hablar con alguna autoridad, ella levantó los ojos de su móvil y dejó de escribir mensajitos de texto a no sé quién demonios enviaba, saludó a una mujer muy bonita de alrededor de treinta años.

-¡Hasta mañana doctora McCarthy!

Sorprendido por la casualidad abandoné el sitio y la seguí. Apenas la alcancé en la puerta de entrada la llamé por su nombre.

-¡Doctora McCarthy!

Me miró y se detuvo. Acomodó el abrigo subiendo el cuello de su cazadora de piel sintética.

-¿A mí? –preguntó sorprendida.

Me acerqué y extendí mi mano. Se quitó el guante derecho y correspondió al saludo con gentileza.

-¿Es usted la médica forense que practicó la autopsia de la señora ehm… Samanta…
-Sí, soy yo-interrumpió con cierto temor.

Yo lo supe. Olía el miedo.

-Oficial Pretov. Encantado –contesté, con una sonrisa que no me devolvió.

Solté su mano. Me miró con desdén. Su gesto amable de hacía dos segundos se transformó en claro rechazo. Giró y retomó el camino hacia un coche negro. Un BMW.
-Por favor. Necesito ver al director del hospital o a quien tenga una jerarquía similar. Traigo una orden de restricción para el cadáver de la señora.

Se acercó al coche e inmediatamente del lado del piloto salió un hombre alto de anteojos oscuros y traje negro. No había sol en Kirkenes producto del próximo invierno. ¿Qué diablos hacía con anteojos negros?

-Por favor, doctora –insistí-. Es la orden de un juez.

Se detuvo con la mano en la puerta del coche y antes de abrirla sonrió con sorna.

-La fuerza de Seguridad tarda bastante en decidir qué hacer ante la sospecha, ¿no cree oficial? Ha llegado tarde. El señor Boss, viudo de la difunta, a cremado el cuerpo pasado el mediodía.
-¡Mierda!

Golpee el coche con el puño sin ni siquiera pensarlo. Era tanta mi rabia e impotencia.

-¡Oiga! ¿Sabe el costo de este coche?
-Lo siento…
-Por favor, retírese, debo volver a casa. Mi jornada ha sido agotadora.
-Siii por supuesto, no lo dudo. Lástima que habría que adivinar si todas las autopsias han sido realizadas con la misma desprolijidad que ha ejecutado la de la señora Samanta.

Giró hacia mí y sus ojos azules brillaron de odio.

-Dígame oficial, ¿cómo sabe que mi desempeño no fue competente? ¿No diga que ha estado ingresando a la morgue sin permiso? Eso es grave para un oficial. ¿Se ha colocado bata? ¿Guantes? ¿Se ha desinfestado? ¿No?

La miré fijo pero con resignación. Era astuta.

-¿No? –volvió a repetir.
-No he entrado a la morgue –mentí.
-¿No diga? ¿Entonces qué asevera? Que mi desempeño no fue competente. Grave acusación. Pero déjeme pensar… ¿Es más grave un error de un médico que es un humano como cualquiera? A lo sumo el Colegio de Médicos me llamará la atención por el descuido… ¿O es más grave haber violado la morgue siendo un oficial?

Miré las baldosas de cemento y me mantuve callado. Sin embargo no podía seguir aguantando tanta hipocresía.

-¡El cadáver tenía marcas en el cuello doctora! Hasta un médico clínico lo hubiera podido ver.

Abrió la puerta del coche y entró. Antes de cerrar me miró desafiante.

-Acúseme oficial. Vaya a un juez y dígale que me equivoqué. Aunque yo le aseguro que nunca vi esas marcas que usted dice. ¿Habrá visto bien? Deberá probarlo. Y no olvide lo más importante, usted no podrá decir que estuvo en la morgue.
-¿Está protegiendo al asesino? –pregunté con una mano en la puerta evitando que la cerrara.
-Usted está loco. No conozco a la familia, ni al viudo, ni a sus amigos o colegas. ¿Qué interés tendría. Piénselo, es ridículo.
-Sé que no conoce a nadie de los allegados, doctora. Pero… ¿Al asesino? ¿Conoce al asesino?
-Está haciendo un papel muy triste oficial. Soy una simple forense que asegura no haber examinado esas marcas que usted asevera. Pude haber hecho una autopsia rápida ya que todo indicaba el suicidio, puede ser.
-No le creo.
-Haga lo que quiera.
-¡No le creo McCarthy! ¿Y sabe por qué? Porque he indagado sobre usted. Es una profesional intachable y brillante. Jamás se equivocaría y dejaría pasar esas marcas en el cuello. Usted… Está cubriendo al asesino. Llegaré hasta él, puede decírselo. Juro que llegaré hasta él y no pararé hasta tenerlo frente a frente y meterlo entre rejas.

Sonrió.

-¿Entre rejas? –sonrió-. Pruebe todo lo que dice.
-Lo probaré tarde o temprano.
-Buenas tardes oficial. Por favor, quite su mano de la puerta, y abríguese. Esa chaqueta no da para Kirkenes. Aquí hace mucho frío.

(Perspectiva de Lenya)

Rodion se acercó a mí mientras terminaba de vestirme.

-Mi señor…

Rodee los ojos.

-Perdón, Lenya…
-¿Qué ocurre Rodion? –bufé.
-¿Irá a…? Usted… Digo tú sabes… ¿Irás a verlo?
-Ssshh quieres callarte Rodion.
-Sólo decía. Es peligroso. ¿Por qué no dejas ese tema de una vez?
-¡Estás loco! Tú principalmente no puedes pedirme eso. ¿No dices que amabas a mi madre?
-Sí, claro que sí. Pero la venganza…
-¿La venganza qué? La venganza Rodion es el placer más dulce. Es la mayor satisfacción.
-Lenya… No puedes tenerlo encerrado en esas cuevas por tiempo indeterminado. Mátalo si es lo que deseas.
-Si muere terminará su sufrimiento y debe padecer. Como yo lo hago desde que murió mi madre por su culpa.
-Lenya… ¿Y si ese lobo no tiene nada que ver?
-¡Nunca me equivoco Rodion!
-Con tu hermano te has equivocado, con tu padre también.
-¡Mentira! Yo he logrado que Sebastien me quiera y acoja. ¡Con mi padre tampoco me he equivocado! ¿Me abandonó o no me abandonó?
-Sí. Pero pensó siempre en ti.
-Basta Rodion estás empezando a impacientarme. Tú sí que me pones de mal humor. Además quiero que te calles. No deseo dar explicaciones hacia donde voy y el porqué.
-Lenya… Ellos son amigos de los lobos.
-Por eso mismo. Guarda el secreto. ¿Me has entendido?
-Sabes que lo haré… ¿Cuándo volverás de Suiza?
-En cuanto vea en qué condiciones está ese maldito alfa. Seguro comerá ratas y beberá de la grieta. Voy asegurarme de que siga vivo y encerrado para pagarme el daño que ocasionó.





5 comentarios:

  1. ¡Hola Lou!

    Qué gusto que al fin estás con el servicio restablecido, qué alivio. Me ha gustado mucho el capítulo, qué alivio siento de ver a Sebastien y Bianca juntos y bien, las cosas aclaradas entre ambos, aunque te confieso que es la inclusión de nuestro detective en la trama lo que más me gusta; habiendo hecho ya contacto con una de las protagonistas, seguro que lo tendremos dando vueltas con más frecuencia y eso me da mucho gusto :) Gracias por este precioso capítulo, feliz de leerte como siempre.

    Un besazo.

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  2. Hola Lou... Me alegra que hayas solucionado tu problema con internet y haber podido leer un nuevo capítulo
    Scarlet está empeñada en ser policía... veremos que ocurre con esto
    La ola de frío continúa y es un verdadero problema
    Bianca ha sido muy hábil convenciendo al señor Boss, el marido de la difunta Samanta
    Y ha conocido a Grigorii Petrov... creo que Grigorii, sin cadáver, no va a tener fácil descubrir a la culpable
    Me sigue intrigando averiguar quién es Anne
    No imaginaba que Lenya tuviese al alfa
    Está todo muy interesante... Te felicito por otro excelente capítulo
    Besos

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  3. Uy veamos si Grigorri, resolverá el asesinato si un cadáver. Vemos que pasa con Lenya espero que no se vengue ya que como dice el chavo la venganza envenena el alma . Te mando un beso y bienvenida

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  4. Hola Lou q bueno q ya tienes internet, ya te tenemos de vuelta xq te extrañamos mucho!!!
    bueno el capitulo me encanto ese Grigiri no se va a dar x vencido aun sin cadaver y sabe q Bianca esta mintiendo, asi q tranquilo no se va a quedar, y quien sera ese lobo q tiene Lenya mmmm q mal q lo tenga encerrado si no es el asesino de su madre!!!!.....y bueno Lou yo no tengo blog no se como hacerlo jaja y como trabajo en administrar redes sociales es muy complicado jeje, pero te cuento q soy de Costa Rica, me gusta demasiado leer!!!! y aqui tienes mi correo para cuando me quiers escribir, lbonillacontado@gmail.com, saludos y muchas gracias x tus lindas palabras!!!

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  5. bueno, muy bueno, esperemos el encuentro definitivo,,,saludos....

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